El día miércoles 20 de octubre de 2010 se llevó a cabo en el Aula Magna de nuestra Facultad de Filosofía y Letras, una reducida aunque emblemática asamblea, la cual fue convocada previamente por un sector organizado de estudiantes, quienes [bajo la experiencia anterior del trabajo crítico por un comedor saludable a precio justo] se han visto orillados a gestionar una presión al diálogo con las autoridades de la institución, mismas que se han mantenido renuentes al establecimiento de un diálogo abierto con el sector estudiatíl [considérese como única respuesta formal el comunicado dado a conocer por el Consejo Técnico http://bit.ly/bFf7xC ]. En éste sentido, la invitación a integrar un diálogo entre el sector estudiatíl con los demás núcleos institucionales (trabajadores, académicos y administrativos) consiguío una reducida pero no desdeñable repercusión, encontrando pese a las carencias de la convocatoria, la apertura y el enlace con un pequeño sector de académicos y trabajadores, quienes manifestaron su interes por un involucramiento activo en el mejoramiento de las condiciones actuales de gestión de los recursos y la lógica administrativa al interior de la Facultad. Sobre ésta línea señalada, el sector de trabajadores hubó de manifestar una preocupación por atender estructuralmente la situación de la Biblioteca Samuel Ramos, punto reforzado por académicos y alumnos, quienes coincidieron en la necesidad de enriquecer cualitativa y cuantitativamente el acervo bibliohemerográfico, evidenciandose así los puntos de concordancia entre los tres sectores congregados. Por otro lado, se hizó evidente la ausencia de representantes directivos; situación en sumo preocupante, pues hubó de implicar un pronunciamiento de los presentes en función de levantar un próximo miting de presión al diálogo, programado para el día jueves 28 de octubre.
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